lunes, 2 de noviembre de 2015

Discursos (d)e imágenes. Los principios de la propaganda nazi

    
Por Damián Carroggio
TM- Ciclo lectivo 2015

      En el siguiente trabajo se llevará a cabo un análisis de la propaganda de masas utilizada en el nazismo, el cual es identificado como un régimen  totalitario de índole fascista en la medida en que se caracteriza por dar una importancia central y absoluta al Estado —a partir del cual se debe organizar toda actividad nacional representado o encarnado bajo la dirección o liderazgo de un caudillo supremo, en este caso Hitler, y por proponer un racismo, nacionalismo e imperialismo visceral que debe llevar a conquistar los pueblos que se consideren inferiores.  Para ver la importancia y el lugar que  tuvo la propaganda en este régimen nos parece pertinente a lo largo del mismo ir analizando los once principios del Dr. Goebbels (ministro de propaganda y educación del pueblo) del régimen totalitario. 

       Antes de comenzar el análisis de los mismos,  nos parece conveniente aclarar y ejemplificar cual es La diferencia entre  PUBLICIDAD y PROPAGANDA, la primera es cuando se vende algo y por tanto la finalidad es económica y comercial mientras que se habla de PROPAGANDA cuando se intenta dar ideas, doctrinas, opiniones o creencias. La relación es pareja y similar, hay algo de una dentro de la otra. Pero PROPAGAR es intentar manipular a la opinión y destinarlas a un fin. PUBLICITAR es sacar provecho, pero económico, de un producto. Es por ello que para este caso particular el término correcto es el de propaganda claramente, ya que no persigue fines económicos, sino más bien de adoctrinamiento y manipulación de la sociedad.
     Tanto Hannah Arendt (1974) como Siegfried Kracauer (1947) sostienen que el terror y la propaganda son dos caras de la misma moneda utilizada por este régimen totalitario. El terror sin propaganda perdería la mayor parte de su efecto psicológico. Es por ello que estos gobiernos realizarán un gran esfuerzo por conquistar a las masas, ganar su confianza y lealtad a través de una propaganda constante y por los diversos medios de comunicación de la época, es por ello que la  guerra psicológica (Arendt, 1974: 279-281) llevada a cabo por el nazismo tenía la misma importancia y valor que la guerra armamentística. El gobierno de Hitler en plena guerra gastaba considerables recursos en el rodado y en la filmación de sus films propagandísticos.       
       Goebbels sostenía que el poder basado en las armas puede ser una cosa buena en sí, sin embargo, mejor y más satisfactorio es ganar el corazón del pueblo y conservarlo. Debido que un poder basado exclusivamente en las armas es en esencia débil, ya que un poder que fracasa en invadir y conquistar el alma se ve enfrentada con una revolución siempre en potencia (Kracauer, 1947: 282). Es por ello que se recurre a la verdad adulterada, para distorsionar la realidad e involucrar a los sujetos en un mundo de ficción que los aleje del pensamiento crítico y de las ideologías y creencias  que no sean las determinadas por el partido y el movimiento.

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El primero de los once  principios que señaló el ministro de propaganda  es el de  simplificación y del enemigo único. El cual consiste en  adoptar una única idea, un único símbolo; individualizar al adversario en un único enemigo, o también se la puede entender como un enemigo por cada coyuntura específica. Los judíos son el enemigo  que encuentran los nacional socialistas como los culpables de todos los males que los acechaban.




Se tienen que asegurar de que su mensaje sea el único que llegue a la población, para ello tiene que devorar  el mercado de la comunicación (radio, cine, televisión, periódicos etc.).  Goebbels sostenía que “muchas repeticiones  hacen una verdad”,  creando de esta forma el miedo en el seno de la sociedad. El mensaje tiene que ser claro y contundente, no tiene que dejar pensar ya que eso es peligroso, la idea a trasmitir tiene que ser muy clara para no generar confusión o posibles interpretaciones, en la imágenes expuestas anteriormente se puede ver como se visualiza al judío como el principal culpable de la explotación del pueblo alemán y el que esta de tras de las potencias enemigas que acechan destruir Alemania.         


La esvástica es el principal símbolo del régimen nacional socialista a tal punto que se llegan a identificar por completo: la esvástica lleva al concepto de la pureza de la sangre que proviene de  la tierra. Sangre y tierra  germana se unen formando a unos hombres superiores al resto, por su pureza y genética. Con esta simbolización se busca identificar a todo el pueblo con el partido, su sangre y su tierra los unen y los convierte en hermanos, los cuales tienen que luchar para erradicar todo lo ajeno a sus orígenes y extranjero a sus costumbres. Como bien lo define Arendt: con la esvástica se buscó la igualdad absoluta de  todos los alemanes, una igualdad no de hecho, si no de naturaleza y en absoluta diferencia de todos los demás pueblos. Es interesante una de las primeras promesas de Hitler “nunca reconoceré que otras naciones tengan los mismos derechos que la alemana” (Nazi Primer, p 5). Queda claro con este ejemplo la idea de superiorioridad que el partido tenía del pueblo alemán y el lugar que ocuparían el resto de las naciones luego de una eventual expansión y dominación del régimen nazi.

En la imagen del judío señalado se puede ver el segundo Principio que consiste en el método de contagio. Reunir diversos adversarios en una sola categoría o individuo; los adversarios han de constituirse en suma individualizada.           
La repetición de una mentira termina siendo una verdad por que termina taladrando la subjetividad del receptor,  penetrando en ella adueñándose de ella, y cuando el receptor a su vez habla o dice esa frase tan repetida, se genera un consenso y al ser tan rápida y por diferentes frentes no le permite “al cul
pable” defenderse. 

En este afiche se puede visualizar  la figura del judío identificado con el piojo, la garrapata, la cual penetra en la comunidad para vivir a costa de ella. El mensaje es claro “El judío piojoso es el chupa sangre, que es demasiado inteligente con los negocios y por ello va a explotar a los puros alemanes que pertenecen realmente a esta tierra.” Es un claro ejemplo del fuerte antisemitismo que se vivía en muchos países de Europa. 




En los discursos de Hitler, así como en el cine se pueden ver otro de los  Principios postulados por el ministro que es el de la transposición. Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo el ataque con el ataque. “Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan” (Goebbels, 1942-1943: 148).    
En la figura del Führer se puede ver reflejado un líder de masas, el cual es considerado infalible, jamás puede reconocerse un error, es muy conocida las frases que decían “El Führer siempre tiene la razón”  o  “la decisión de Hitler es terminante” no hay duda que el pueblo deposita en su líder la confianza para que él  pueda guiarlos y llevarlos a la sendas del progreso y la prosperidad. A nadie se le podía ocurrir dudar de las capacidades del mismo para dicha función. Pero volviendo al principio de la transposición en la fotografía anterior  es cuando Hitler anuncia al Reichstag alemán en enero de 1939: “Hoy quiero hacer una vez más una profecía: en el caso de que los financieros judíos… lograran de nuevo arrastrar a los pueblos a una guerra mundial, el resultado será… el aniquilamiento de la raza judía en Europa”. El ejército alemán será el que dé comienzo a la segunda guerra mundial con la invasión a Polonia, pero sin embargo Hitler culpabiliza a los judíos de la terrible guerra que ya era inminente. En la segunda fotografía se podía apreciar al judío detrás de las potencias enemigas como el principal y único culpable de la segunda Guerra Mundial. La idea que se sostiene  es "Siempre echarle la culpa a alguien  y nunca hacernos cargo de los errores".


       Otro  Principio más que interesante es el de la exageración y desfiguración. Convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en una amenaza grave. Tratar de fomentar el miedo social y la psicosis social. Formar en la opinión pública que todos estén de acuerdo y lograr un conceso sobre el antisemitismo, el anticomunismo etc.

       El siguiente Principio es el  de la vulgarización. “Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar”.

En esta imagen se puede observar  la familia del ideal nazi, la unión familiar, ciertas características fisiológicas, son todos rubios, tez blanca, tienen  varios hijos, se puede visualizar que el padre fundamentalmente tiene una estatura considerable, pero lo más importante a destacar en esta imagen es el águila que representa al Estado, la familia está protegida por el mismo. Es un claro mensaje del Estado  arriba de la unidad familiar y protegiendo a la misma. Como bien marca Fernández García, el Estado  está presente en todo momento y controla todo y a todos (Fernández García, 2001:84). Cabría destacar la famosa frase de Mussolini “Todo en el Estado, nada fuera del Estado”. Se resalta la idea de omnipotencia del Estado, y al no existir una separación de poderes, el Estado disfruta del monopolio de la propaganda y por ende de la “verdad”.


En esta imagen se puede ver a Hitler con un gran sonrisa rodeado de niños, los niños para él son el futuro de la nación por ello es importante el adoctrinamiento desde muy pequeños para que no sea influenciados  por otras ideologías ajenas a las costumbres y a las raíces alemanas. Se puede ver en este afiche cómo se busca que la población tenga una buena imagen del líder, que lo vean de forma carismática, como amable, cariñoso con los niños y una persona amorosa y confiable.


El siguiente Principio es el de orquestación. “La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentadas una y otra vez desde diferentes perspectivas, pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas”. 


Una herramienta utilizada por el régimen fue el cine, como bien marca Kracauer no fue el único, ya que la Unión Soviética y sin ir más lejos EE.UU con Hollywood también utilizan este portal para llegar a al público en general. Aquí se puede observar  la cartelera de dos films propagandísticos nazis, uno de ellos es “el sucio judío o el judío Sam”, que cuenta la historia de un judío que viola a una campesina alemana aprovechándose de su inocencia  y su amabilidad, el film continua con un juicio a este violador, siempre remarcando su procedencia judía, y  al finalizar la película se le impone la pena de muerte y se declara la expulsión de todos los judíos de la ciudad, la población que presencia el juicio está muy contenta por la decisión  del tribunal, ya que los judíos eran considerados seres despreciables en esa comunidad por los innumerables delitos que cometían.

El otro cartel corresponde al film “El triunfo de la voluntad”, el cual consiste en una alabanza al Führer  y donde se sientan los modelos ideales de los individuos, se hace hincapié en cuál es el comportamiento ideal de las masas, el cual consiste en ser sumisos y obedientes, dejarse guiar y cuidar por Hitler que es el protector del pueblo, se identifica al mismo con el propio Estado y aparece como garante de la justicia.           

       Otro Principio que implementa Goebbels es el  de la renovación. Hay que emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que cuando el adversario responda, el público esté ya interesado en otra cosa. Las respuestas del adversario nunca han de poder contrarrestar el nivel creciente de acusaciones. 
Como bien demuestra Kracauer en su libro, los noticieros de propaganda que tenían una función estratégica durante la Segunda Guerra Mundial, ya que se trasmitían las conquistas, anexiones y batallas de las mismas, tenían tres cualidades: primero, tenían que ser fieles a la realidad, por ejemplo en lugar de recurrir a escenas de guerra escenificadas, debían limitarse a tomas realmente hechas en el campo de batalla (Esto por supuesto no quita que un hábil director de montaje pueda desdibujar la realidad, dejando de lado toda verdad histórica). La segunda característica que resalta el autor es la duración, no debían durar más de cuarenta minutos y tenía que haber una contante repetición de los discursos. La tercera regla consiste en la velocidad, los noticieros no solo debía ser fieles a la “realidad” sino también ilustrar tan rápido como sea posible (Kracauer, 1947: 258-259).
       En 1940, por estas razones anunciadas anteriormente, el Dr. Goebbels ordenó que dichos noticieros  debieran dirigirse a toda clase de público. Siguiendo estas instrucciones, los nazis se la ingeniaron para imponer sus noticieros  y films propagandísticos simultáneamente a toda la población, con el resultado que en toda Alemania no había forma de eludirlos, se enviaron por todo el país cines ambulantes y se exhibieron especiales a muy bajo costo.


     
 Un  Principio más es el de la silenciación. Acallar sobre las cuestiones sobre las que no se tienen argumentos y disimular las noticias que favorecen el adversario, también contraprogramando con la ayuda de medios de comunicación afines.
En esta foto se puede visualizar la quema de libros y de diarios opositores, como se mencionó al principio para lograr tener un control de la población, todo medio de comunicación que no sea afín a la ideología y no respete los parámetros establecidos o critique al régimen es censurado y cerrado, de esta forma se construye un único mensaje sin posibilidad que se escuchen otras voces, partidos, movimientos, etc.

       El anteúltimo principio que postuló es el de la transfusión. Por regla general la propaganda opera siempre a partir de un sustrato preexistente, ya sea una mitología nacional o un complejo de odios y prejuicios tradicionales; se trata de difundir argumentos que puedan arraigar en actitudes primitivas. Los Nazis recurren a los viejos mitos medievales, a los viejos héroes nacionales, para argumentar sobre la superioridad de la raza aria. Es interesante resaltar que el Antisemitismo no es una originalidad nazi, en todos los círculos nacionalistas había este sentimiento en contra de los judíos, pero lo que resultaba evidentemente  nuevo era la destreza de la demagogia y la oratoria con que fueron presentados, el nazismo lleva el tema judío al centro de la cuestión y la instauración del mismo   al  corazón de la sociedad.    
    Se puede ver cómo en esta fotografía los nazis recurren a los viejos valores tradicionales de la población, se vuelve hasta la Edad Media para caracterizar las particularidades específicas de la población germana. Es por ello que en este desfile se puede ver a los jóvenes con una vestimenta claramente medieval. El nazismo hace alusión y referencia al guerrero y al campesino como los representantes de los valores tradicionales de su pueblo. 

El Saludo nazi es otro claro ejemplo, ya que es tomado del saludo imperial romano, el cual los líderes nazis sostenían que había sido originario de los pueblos germanos al saludar a su rey.

El último Principio consiste en la unanimidad. Llegar a convencer a mucha gente de que se piensa “como todo el mundo”, creando impresión de homogeneidad.


El Nazismo buscó por todos los medios de comunicación, fomentar e inculcar la idea de unidad y que todos pensaban igual. De esta forma, es mucho más sencillo convencer al pueblo de que se piensa correctamente y el efecto contagio logra que los indecisos se unan al movimiento. También cumple la función de reconocer al enemigo el que piensa distinto, el  cual  está equivocado y errado. Es por ello que en las fotos se puede ver el fervor que despierta Hitler en la población, ya que él esta idealizado con la figura del salvador del pueblo alemán, el que va a devolverle el honor perdido luego de la frustrante derrota de la primer guerra mundial con todas las penurias que la misma le trajo al pueblo alemán. En las imágenes se ve al pueblo saludando a su líder y sintiéndose identificado con él, desde los más pequeños de la población hasta su conjunto entero.

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      En conclusión, podríamos decir que los nazis intentaron por todos los medios posibles lograr una homogeneización de la población, instaurando un discurso y un símbolo único que abarque a toda la población  en su conjunto para de esta forma eliminar todas las divisiones internas, se busca cambiar la solidaridad de clases, por la solidaridad nacional,. En los discursos de Hitler queda claro: ”somos antes que nada todos alemanes”, se resalta la importancia de la tierra que es la patria y de la sangre  que los une sobre toda clase de división social o económica, es por ello que se tiene que erradicar todo lo que no sea de esa costumbre y tradición germana. 
      Es tan importante la utilización de la propaganda tanto o aún más  importante que el terror, ya que esta te permite ejercer un control verdadero y más sólido que la última, ya que el terror requiere un constante desgaste y control permanente siempre latente a posibles resistencias por parte de los dominados, en cambio, con la propaganda se hace una dominación más sutil, se hace creer al pueblo de que esto es lo correcto  y lo deseable, es por ello que el gobierno buscó constantemente tener un control de todos los medios de comunicación para de esta forma tener un mensaje claro que no pueda ser contradicho  y al repetirse una y otra vez genere un consenso en toda la población. 
El  objetivo final de la propaganda nazi es el adoctrinamiento y el disciplinamiento de la población, para que no piense ni se esfuerce por pensar. Por ello, los mensajes son claros y sencillos para no generar dudas ni invitar al espectador o receptor a que tenga que pensar mucho o le requiera un análisis complejo de los mismos. 

Bibliografía:


- A. Fernández García: "Las ideologías totalitarias". En F. García de Cortázar (coord.): "El siglo XX: mirando hacia atrás para ver hacia delante". "Papeles de la Fundación", nº 60. Madrid, F.A.E.S. (Fundación para el análisis y los estudios sociales), 2001. pp. 65100.
Hannah Arendt, Los orígenes del totalitarismo, Madrid, Grupo Santillana, 1974.
*Kracauer,  Siegfried. De Caligari a Hitler, México, Ediciones Paidos, 1947
*Rafael de España, El cine nazi: temas y personajes. Centro de Investigaciones Film-Historia. Parc Científic, Universidad de Barcelona, en Revista Historia Contemporánea 22. 2001, 15/-178

*The Goebbels diaries (1942-1943), editado por Louis Lonvhner. Nueva York, 1948.